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El mundo secretos de las lágrimas

 

Capitulo XVIII

Orfeo volvió a descender a los infiernos para rescatar a Eurídice. La buscó por entre todos los fuegos hasta que la encontró. Se rindió ella y como se lo exigían todos los síntomas del amor más puro, y se entregó para que se entregara ella que siempre le esperaba incluso dentro del mismísimo infierno. Rieron juntos y se regalaron mutuamente para que la belleza del todo se superara así misma.
Así esperaba Merche por el hombre que amaba más allá de lo pensable, y por encima de todo. Sobre todas las cosas y a pesar de la mala prensa, de los peligros y de las críticas. Más allá, le amaba, del peligro y de los muchos impedimentos para verse y amarse. Y así amaba él buscando el momento, la más ínfima oportunidad para volver a su lado y beber el dulce y el amargo de toda ella.

                                                                                        Cada vez que se encontraban tenían que estar ocultos porque el peligro acechaba siempre. Aquel amor iba más allá de lo pensable.
Luis era consciente que tenía que crecer por dentro, madurar pero, de alguna forma sentía dentro de su alma que su vida se había estancado a la edad… Bueno cualquier edad allá por su infancia. Y el niño que vivía en él permaneció siempre inalterable conservando el por siempre, se temía, ese crecimiento interior, esa madurez que siempre le reprochaban cuantos le querían, incluso, el mismo era prisionero de todas las vivencias de la niñez y… era como si le hubieran atrapado para que la causa efecto de antaño durara, toda la vida.
-¡Que se le va hacer! –Musitaba cada vez que razonaba.
De alguna extraña manera siempre acababa escogiendo el camino que más le hacía sufrir, para lamentarlo después, a solas, tortuosamente.

                                                                                 Acababa de comprar una pistola a un conocido que se dedicaba, con otro, a pegar tirones cuando iban en moto. Era toda blanca con las cachas de nácar. Nueve milímetros corto. La miraba ilusionado como un niño alucinado con un juguete de la ilusión, no podía evitarlo.

                                                                    Estaba pasando momentos tremendos porque no podía acercarse a los lugares donde estaban sus familiares porque le buscaban.
Había llevado a cabo unos cuantos atracos para sobrevivir. Una noche tras el éxito de uno de los atracos decidió ir a celebrarlo cerca del bar de su madre y de la cafetería de su tía. Había bebido una copa de más. Estaba especialmente alegre cuando a la altura del Cabañal, paseando por la calle Reina a la altura del Casino, observó como bajaba la policía secreta de un coche SEAT 1430 blanco. Sin pensarlo más decidió robarles el coche a la policía. Eran tres y, en cuanto el último traspasó la puerta del Casino, forzó la ventanilla triangular delantera, metió la mano hasta el fondo en busca del pestillo para abrir la puerta. Entró y de inmediato hizo el puente, rompió el bloqueo y salió haciendo chillar las ruedas sobre el asfalto -¡Que os den por el mismísimo culo! –Grito satisfecho. Llevaban la emisora, municiones y grilletes. Buscó por si había armas. El depósito de gasolina estaba lleno.
Debieron dar la alarma de inmediato porque al poco rato percibió que lo seguían unos coches patrulla. Pisó el acelerador con ganas hasta el punto de que el coche derrapaba en curvas.
Las cosas se ponían cada vez más feas pero Luis gritaba preso de cuanto había bebido más de cuanto sentía -¡Que os den por el culo…! –Gritaba se metió por unas calles estrechas y, en una de ellas decidió para y dejar el coche allí abandonado, pero antes intentó desmontar la emisora para llevársela.
Estaba agachado intentando desmontarla cuando escuchó -¡Quieto o disparo! Levantó la cabeza y vio a un gris apuntándole con la pistola. Con cuidado se llevó la mano a un lado de la cintura donde tenía la pistola. Tenía pensado abrir la puerta  al mismo tiempo disparar
-¡Cuidado va a sacar algo! – Gritó un compañero que se acercó por el otro lado.
Estaba bastante oscuro. Sentía que no tenía salida y, entendió que tan solo podría escoger entre rendirse o morir. Dejó caer la pistola entre los asientos y gritó -¡Yo no tengo nada en las manos! Miren –enseñó las manos –Voy a salir -Los policías a punto de disparar abrieron la puerta y Luis salió cayendo al suelo y todos se le echaron encima.
-¡Estas loco, maldito cabrón! –Gritó un policía –Los como tu deberían estar muertos-
-Aquí está. Llevaba una pistola –interviene otro gris.
Aquello se lleno de coches patrulla, Luis estaba esposado atrás y recibía culatazos patadas y puñetazos por todos los lados

                                                                                   Uno de los policías sugirió disparar y matarle, ya que lo tenían todo a favor, tiró del carro de la metralleta para introducir la bala en la recamara
Quitaros alejaros un poco todos que voy a matarle, el circulo se ensanchó, momento en que llegó el grupo antiatracos el jefe al ver lo que iba a suceder dijo –¡¡Os habéis vuelto locos, venga ya quitaros de aquí!!
Le ordenó a Luis de levantarse pero éste no podía de la paliza que acababan de propinarle, ayudado por los inspectores del primer grupo le metieron en el coche patrulla para conducirle a Jefatura Superior de Policías

                                                  Aquel jefe del primer grupo parecía conocer los límites. No así los policías rasos que eran mucho más vengativos, le negaron incluso una manta y repitiéndole -¡Tu, y los que son como tu deberían estar muertos! ¡Sois una epidemia!

                        Debido a los golpes recibidos y, como había intervenido otro cuerpo pasó a verle el médico forense de la policía por si tenía hemorragia interna o algún hueso roto.
-¡Esta vez no hemos ido a buscarte! ¡Has sido tu quien has ido a buscarnos! –dijo el jefe del grupo

                                                                 Por tal faena loca volvió a ingresar en la Modelo de Valencia. El juez quiso pasar personalmente por la prisión para interrogarle.
-A quien se le ocurre robarle el coche a la policía – Musitaba el juez mirándole fijamente al tiempo que una leve sonrisa se dibujaba en sus labios.
-Peor sería robárselo a un pobre trabajador – respondió lo primero que se le ocurrió.

                                                                                                                     La democracia Había comenzado, supuestamente, porque en realidad todo seguía igual incluso peor porque eran muchos, respecto a policías, abogados, y jueces, quienes parecían ofendidos con las ideas que llegaban a perturbarlos, supuestamente.
El Gobierno había concedido una amnistía política pero no alcanzó a los delincuentes comunes a pesar de que ciertos delitos no dejaban de ser similares. Unos por necesidad y otros por comparación; otros por motivos idealistas. La cuestión era que se había marginado a la población reclusa que menos apoyo recibió, en especial la clase baja, el desgraciado. Tal realidad generó movimientos que estallaron  como motines generalizados a nivel nacional. Se creó la COPEL coordinadora de presos españoles en lucha, época de difícil control dentro del régimen penitenciario. Abundaba el abuso y la corrupción entre los presos y, en cierto modo parecía alcanzar también a los funcionarios.
Un informe del Senado advertía que de no haber un indulto para los presos comunes antes de navidad podría desencadenar en un estallido generalizado en todas las prisiones españolas

                                              Las reivindicaciones de los presos son absolutamente lógicas y racionales. Nunca se diferenció los delitos políticos o comunes. Un robo era un robo, tanto si se hacía por una idea política como si se hiciera por necesidad. Los crímenes son crímenes, ya sean por ideología o por cualquier otro motivo.

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Por esos años la droga imperaba en las cárceles. Estaba en mente y vida de la mayoría, y circulaba como el pan de cada día para más desgracia del penado y de todos.
Fue siempre respetado en su entorno, porque en el fondo, defendía la justicia para todos, inexistente aún hoy para vergüenza de la nación.

                                                                                 Ingresó en la cuarta galería. El caos era absoluto. Lo injusto estaba a la orden del día y, los más débiles, como los más desesperados buscaban refugio en las drogas. Tristemente no había, ni hay refugio para el que clama justicia porque ¡la justicia no existe!
Comenzaban a vendernos “La igualdad de todos frente a la justicia” y aún hoy, no le cae la cara de vergüenza a, abogados, fiscales, jueces, Ministerio y legisladores cuando lo repiten hasta la saciedad ¡La igualdad, es mentira! No se juzga igual a un señor de traje y corbata, como a un arrepiento. A un, título, que a un inculto. Se juzgaba en demasía por la apariencia, amen de por cuanto se pagaba, se podía comprar, independientemente de qué, o quien ¡La maldita convicción moral decidía, culpable o inocente! ¡Las pruebas no importaban demasiado! Por otra parte para conseguir pruebas había que analizar, investigar y, eso no se hacía, no se hace aún porque, para ello habría que trabajar y, en este país se trabaja poco y más ¡Es este el país de las chapuzas! ¡Siempre lo ha sido, y lo es!

              No tenemos tiempo, ni presupuesto para hacer la labor bien hecha –Se solía decir, y se dice aún. Lo dicen los pocos sensatos y lógicos que existen, que son pocos.

              El juez, además de lo que representa, debería ser imparcialmente arbitrio. Nadie como él sabe que el abogado cumple, defiende bien a su cliente, o no. Conoce, por oficio, sabe cuando el abogado lucha, trabaja, defiende; presenta recursos y alegaciones a tiempo, o no. Ve, el comportamiento de ambos abogados –Si percibiera que uno de los abogados, de las partes no cumple de verdad, debería poder despedirlo, en defensa de la igualdad y de un juicio justo.

            ¿Trabaja igual un abogado bien pagado que, uno de turno de oficio? ¿Trabaja igual un abogado veterano, que un principiante? ¿Trabaja igual, un abogado digno, trabajador que ama su profesión, que un vago viva la virgen?... ¡¿Ve igual un ser humano medio ciego, que uno de ojos sanos?! -¡¿Pues como se equilibran las cosas?! ¿Dónde está el sentido común que, es y será siempre, en esta nación, sobre todo, que organice? ¿Que cree, un organismo capaz de equilibrar estos desequilibrios, tan claros y visible…? ¡Como se puede juzgar, en conciencia, cuando se omite que, no hay tiempo para investigar, y analizar y, además porque el presupuesto no da por más!...¡¡Pues se hace, a diario y, los jueces conocen, ven y saben de este desequilibrio y, a pesar de todo dictan sentencia, a veces para destrozar una vida, sabiendo que la estropean!!

                 No, por lo expuesto y por mucho más; Se puede decir que no, que la justicia no funciona.

                ¿Quién juzga a un juez…? ¿Quién lo controla…? ¿Otro compañero? ¿Cómo se traducen los errores y, quien los traduce?
Cuando alguien recurre la sentencia de un juez y, es corregida por otro juez en un Tribunal Superior ¿No quedará demostrado que el primer sentenciado habría cometido un error…? ¿¡De no haberlo cometido, no habría sido corregida la sentencia, no!?
¿En tal caso no debería ser sentenciado el juez a quien se le corrige su sentencia –No sería lo justo?

              Deberían existir los puntos, como en el código de circulación. Por cada error cometido, el juez en cuestión debería pagar con, tantos puntos. Sabiendo el juez, o abogado, también, que podrían perder la causa efecto de su carrera, tal vez pusiera más seriedad a la hora de trabajar de verdad.
¿No existe un código, una justicia igual para todos…? De ser así ¿Cómo se puede interpretar de tantas formas distintas? ¿Acaso porque el legislador no surto en reflejar las cosas con claridad suficiente o, tal vez porque de esta forma siempre podrán evadirse los dioses de primera que a su vez ayudan a evadirse a los dioses de segunda etc. etc.?

      ¿Será mucho pedir seriedad en un país de pícaros e inútiles? ¿De simple imitadores de todo, sobre de todo lo que ven más allá de nuestras fronteras?...¡¡Señores, que se nos mueren los vivos y, no damos abasto a enterrar los muertos porque son muchos, y no sabemos porque han muerto en realidad!!

                                                                  La mayoría de los internos estaban más interesados en evadirse como fuera. En buscar la droga o, el suicidio, que unirse y darse a respetar exigiendo, lo que tanto cacarean los dioses: igualdad, respeto a los derechos humanos y justicia. La autentica lucha no existe porque el pueblo no está preparado para la libertad, el respeto y la democracia, todo es una imitación, una farsa… ¡Y lo más triste es que, los dioses con exceso de poder, lo saben! ¡¡Pero para que intentar razonar…!! ¡¡¡Los ciegos, sordos y mudos, viven todos en esta patria que, no tengo muy seguro, son de todos!!!

                                                                                       Hasta esa fecha, Luis no sabía en realidad lo que era la droga, empezaba a hablarse cada vez con más frecuencia de ella y, circulaba con suma facilidad dentro de las cárceles.
En el barrio del cabañal Luis era conocido y respetado y, dentro de la prisión había muchos que lo conocían…
Fue destinado a la cuarta galería, algunos internos estaban más interesados en el consumo de drogas que en la autentica reivindicación y lucha.
Reinaba el caos, recuerda Luis “al chato” “un duro”, con Luis se portó bien en todo momento, pero se juntaba con terceros y se dedicaban a quitar a otros más débiles su dinero o droga amenazándoles, la situación de abundancia, poder y abuso que ejerció sobre los demás, la sabia naturaleza le pasó factura, fue la ley de causa y efecto, doce años más tarde cuando estaba en la galería de los inadaptados. Acudía al vis a vis. La mujer que lo visitaba transportaba la droga en el interior de la vagina y, a su vez él para pasarla a la galería se la introducía en el ano. Más de una vez un grupito de internos lo esperaba y en venganza  por lo que hizo en años pasados le hacían defecar para que expulsara la droga. Estaba en fase Terminal de sida…

                 En 1977 entró en vigor la modificación del reglamento de Instituciones Penitenciarias. Estas modificaciones introdujeron mayor intimidad en las visitas familiares aunque, en parte, sólo en apariencia, como siempre.
El nuevo reglamento contemplaba también la reducción de pena por el trabajo, dos días, se abonaría otro más. Las comunicaciones no serían intervenidas…Bueno se iba aplicando a trompicones, en lo referente a la censura.    

        Una de las mayores hipocresías y denuncias era, y es, la reinserción social, es decir, la finalidad de toda privación de libertad es la recuperación del preso ¡Una de las mayores mentiras de este mudo-infierno! Para que fuera verdad habría que empezar a controlar todo lo referente a la igualdad, pero de verdad.
Lo referente a un juicio justo, pero de verdad. A que tanto abogados, como jueces trabajen, pero de verdad. A que hubiese cárceles escuelas y, cárceles hospitales, pero de verdad. A que los carceleros fuesen educados para vigilar y ayudar y, no para reprimir y torturar física y psicológicamente al preso, pero de verdad. A que, en las cárceles no estuviesen todos juntos, en celdas, o en galerías, deberían ser buenos psicólogos para no tenerlos mezclados: Locos con cuerdos, enfermos y infecciosos, con gente sana. Peligrosos, con pacíficos; y un largo etcétera. Pasando porque los empleados deberían demostrar sus preparaciones profesionales, para no caer en la crítica real de que el que no de la talla solo le queda trabajar en las cárceles como: Psicólogos que aparecen cuando quieren y no dan la talla. Médicos, educadores, maestros y, otro largísimo etcétera. Atender de forma imparcial y en serio las quejas del preso su bien podría tener mucha razón cuando se queja del “profesional” que le atiende y, no razonar: ¡Va, solo es un delincuente! ¡Por eso está en la cárcel…! Porque entre estas tres razones, además de ser humanos pudo haber sido encarcelado por culpa de su abogado o por la convicción moral, posiblemente equivocada de su señoría; dios con exceso de poder.
Que el preso no se vea obligado, psicológicamente a hacerle la pelota, o sea a arrastrase, halagar gratuitamente a los profesionales para ser atendido o para conseguir un informe favorable al preso. Quienes han estado encarcelados saben muy bien, porque lo han vivido que son muchos los profesionales que esperan ser halagado y que psicológicamente lo exigen con sus actitudes, sin ponerlo en palabras, claro.

       ¡Para hablar de reinserción social, primero habría que hablar de respeto! ¡Y quien se decida a hablar, poner, alma, mente y corazón, en ello! ¡Dejar ver el grado de civilización que, siempre es equitativo-comparativo al grado de civilización de la nación…! ¡Para hablar de salvar al hombre, antes habrá que ver y sentir el puñado de Dios, que todo ser humano lleva dentro de si!
¡¡El delincuente, no nace, se hace…!! ¡¡Y, a menudo, es la sociedad, quien lo crea!!

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Todo movimiento es coesencial al sonido. Donde quiera que exista el movimiento, existe el sonido. El oído humano sólo logra percibir un limitado número de vibraciones sonoras, pero por encima y por debajo de éstas vibraciones que el oído registra, existen múltiples ondas sonoras que nadie alcanza a percibir. Los peces del mar producen sus sonidos peculiares; las hormigas se comunican entre si por sonidos inaudibles para nuestra percepción física. Las ondas sonoras al actuar sobre las aguas, producen movimientos de elevación y de presión en ellas; las ondas sonoras al actuar sobre el aire, producen movimientos concéntricos. Los átomos, al girar alrededor de sus centros nucleares producen ciertos sonidos imperceptibles para el hombre. El fuego, el aire, el agua y la tierra tienen notas sonoras particulares.

                                                                         Cada flor, cada montaña, cada rió, tienen su nota síntesis, su nota peculiar. El conjunto de todos los sonidos que se producen en el Globo Planetario vienen a dar una Nota Síntesis en el coro inmenso del espacio infinito, formando la Orquestación Inefable de los espacios estrellados. Esta es la música de las esferas que nos hablaba Pitágoras.

                                                                      Los colores y la ley Sagrada del Heptaparapa-shinokh (Ley de siete) se combinan, los colores y los sonidos están combinados.
La síntesis de las cuarenta y nueve notas del universo es el sonido Nidiovanciano, es la nota síntesis de la Tierra y vibra en el cerebro de cada uno de los seres vivos.
El sonido del cañón, su estampido, destruye los vidrios de una ventana. Por otra parte, una palabra suave apacigua la ira, pero una palabra grosera, inarmónica, produce enojo o melancolía, tristeza, odio… Dicen que el silencio es oro, mejor es decir: Es tan malo hablar cuando debe callar, como callar cuando se debe hablar.
Hay silencios delictivos, hay palabras infames. Debemos calcular con nobleza el resultado de las palabras habladas, pues muchas veces se hiere a otro con las palabras, en forma inconsciente. Las palabras del mal intencionado doble sentido, producen fornicaciones en el mundo de la mente. Nunca se debe condenar a nadie con la palabra, porque jamás se debe juzgar a nadie. La maledicencia, el chisme y la calumnia han llenado  al mundo de dolor y de amargura.
La combinación fonética hecha con sabiduría produce los Mantrans. Así pues, un Mantrans es una sabia combinación de las letras cuyos sonidos determinan efectos espirituales, anímicos y también físicos. Ha llegado el momento de vocalizar, el de aprender a deletrear el lenguaje de oro para despertar los chacras, discos o ruedas magnéticas del cuerpo astral.