El mundo secretos de las lágrimas
Capitulo XX
Algunos de los titulares de los periódicos decían así:
-MUCHAS DE LAS REINVIDICACIONES DE LOS PRESOS ESTAN JUSTIFICADAS –Diario: España
-INFORME SOBRE LA SITUACIÓN EN EL CENTRO PENITENCIARIO DE EL DUESO –Diario: “Las Provincias”
-GRAVE MOTIN EN LA CARCEL DE VALENCIA –del periódico “Las provincias”
-INTENTO DE LIBERAR A UN JEFE DE LA BANDA DE LA CARCEL DE LORCA FRUSTRADO POR LA GUARDIA CIVIL ALICANTINA – Domingo, 28 febrero 1971. Hemeroteca de Alicante
-LA GUARDIA CIVIL ALICANTINA RECUPERA UN BOTIN PROCEDENTE DE ROBOS, POR VALOR DE CUATRO MILLONES DE PESETAS –Jueves, 4 marzo 1971. Hemeroteca de Alicante
-VIRTUALMENTE, EXTERMINADO EL GRUPO DE MALHECHORES MAS PELIGROSOS DE ESPAÑA –Jueves, 4 marzo 1971. Hemeroteca de Alicante
-AL FINAL DE LA ESCAPADA- periódico El País, domingo 18 de noviembre 1990
-SEIS MESES Y UN DÍA PARA LOS PROCESADOS DEL MOTÍN DEL, 78
Por fin llegó la citación del juez de Palma de Mallorca para acudir a juicio.
El viaje fue en barco metido durante toda la travesía en un camarote para detenidos, muy cerca de los motores del barco. El calor era asfixiante y, el ruido infernal. Con toda seguridad los animales viajan más cómodos.
Por si acaso Luis, había confeccionado, una especie de llave, con un trozo de chapa del taller de forja, y con las cierras de las ampollas que había conseguido de la enfermería. La llevaba escondida en la boca, esperando el momento. Pero los guardias civiles muy desconfiados, tal vez por referencias, no le perdían de vista ni un momento
Cualquier intento de fuga resultó imposible aunque, en su mente la idea creció y dominaba. Toda su vida estaba basada en la fantasía, tal vez desde niño como solución de escape a realidades terribles.
La idea de fuga no era con el fin de conseguir una vida normal, tal vez porque ni podía soñar con esa posibilidad. Más bien con todo lo que rodeaba el sueño, armas; una buena pistola que molara como dirían los internos.
No se atrevía a soñar con el canto de los pájaros, o con conseguir una familia e hijos felices; porque en lo más profundo de su ser sentía la prohibición, para si mismo, inalcanzable, imposible. No, se había instalado en un mundo de fantasía, de artificialidad, tal vez producto del fracaso de la reinserción social o de su propio espíritu ¡Vaya usted a saber!
La única realidad es que volvió de Palma de Mallorca con una condena de doce años y un día y… varios juicios pendientes.
Nada más llegar a la cuarta galería de la cárcel de valencia intentó informarse sobre quienes podrían quedar por el ambiente de “confianza” y quien ocupaba la última celda de la galería.
Algunos de los anarquistas de otros tiempos aún andaban por allí y, no tardaron en reunirse dispuestos, como siempre, de que fuera.
-Desde la penúltima celda se podría hacer un túnel –Había sugerido uno de ellos.
Lo más peligroso para poder confiar de verdad era la maldita droga en la que unos y otros intentaban refugiarse para poder soportarse animismos.
Al poco tiempo los mandos de la prisión le informaron de la posibilidad de tenerle en cuenta para la concesión del tercer grado, si prometía colaborar para mantener la prisión en calma. Luis pensó que podría ser un truco con el fin de mantenerlo con los dientes largos y alejarlo de cualquier plan. Ser un hombre, para Tamarit, era muy importante, pero un hombre visto desde la visión de la cárcel, que nada tenía que ver con la idea de ser hombre, en libertad. Al fin y al cabo Luis, ya era producto de la cárcel, más que de la sociedad libre.
Para los fieles al régimen carcelario había algo de alcohol y droga que entraba en el recinto de manos de los mismísimos funcionarios.
Curiosamente algunos abogados colaboraron con los presos. Aquellos que creían en las reivindicaciones o, en el pago en la calle por sus servicios. En todo caso durante las visitas podían meter alguna herramienta.
Pensaron taladrar el suelo pero era de hormigón duro y muy grueso. Las paredes viejas y húmedas parecían lo más acertado. Detrás de la taquilla raspando entre las juntas de los ladrillos había sido un acierto. Poco a poco salían los ladrillos que transportaban al patio y se colocaban en una división del patio donde faltaban ladrillos. La cloaca se sabía que era muy grande por lo que diluyendo la tierra en agua, se debía irse por el water con facilidad. Solo había que limpiar después.
Por si hubiera cacheo era necesario conseguir una tabla de contrachapado para tapar el agujero detrás de la taquilla. Se pintaría manchada imitando la pared llena de suciedad y, fue un éxito. Todo marchaba bien, la pared era muy ancha en su interior tenía una cámara de unos quince centímetros, iban quitando hacia abajo ladrillos sin encontrar hormigón alguno hasta alcanzar un metro aproximadamente.
Desde el economato, donde permanentemente vigilaba uno de ellos por si un funcionario fuese hacia el final de la galería, éste debía rascarse la cabeza y los que estaban debajo de la ventana de la celda que daba al patio avisaban del peligro a los que estaban dentro.
Mientras alguien cavaba dentro del túnel, otros jugaban al parchis frente a la taquilla. Eso es lo que tendría que ver el funcionario cuando pasase por la zona, para que pensara que mientras estaban entretenidos jugando no estarían pensando en fugarse.
Para entrar por en agujero costaba un poco, era cuestión de acostumbrarse para no rasparse el pecho y la espalda con el borde de los ladrillos, pronto se dieron cuenta del primer imprevisto, la tierra era muy fácil de extraer aunque era compacta carecía de piedras, pero era arcillosa, y al tirarla al retrete no se desasía con facilidad, por mucho que se intentara se hacía como una pasta, era tierra arcillosa, se intentaba de todas las formas para que se la tragara la cloaca. Pronto el retrete quedó atascado, se procedió a llenar cubos de tierra que se disimulaba con ropa encima, y se pasaba a otra celda de otro compañero que estaba colaborando, hasta que llegó el momento que todos los excusados estaban atascados, poco a poco lo que parecía un secreto de unos pocos iba agrandándose, salían voluntarios para ceder su celda para tirar tierra en su letrina.
Planta baja, primer piso, segundo piso, todo estaba atascado, se empezó a sacar la tierra al patio hacían un corrillo e iban mezclándola con la del patio aunque no era del todo del mismo color. Mientras tanto en las comunicaciones Luis tenía la gente de la calle informada, les pidió que por mediación de un abogado entraran un transmisor así estarían en contacto en todo momento, se consiguió la entrada del mismo.
Luis hablaba para despistar en francés por si algún radioaficionado intervenía la comunicación, todas las noches contactaba con el exterior.
Hubo un gran compañerismo, en la calle había un gran apoyo, tenían preparado un furgón donde debían entrar directamente al salir, y varios lugares preparados, documentos de identidad, un anarquista debía controlar las garritas de vigilancia y en caso de darse cuenta abriría fuego contra ellos, también disponían de tres granadas de mano.
No podían perder tiempo, se adelantaba mucho excavando, el problema de la tierra había que encontrarle solución, el túnel ya se estaba alargando, hicieron una instalación eléctrica para tener luz permanentemente en el interior, además podían conseguir trabajar de noche y de día.
Cuando los encerraban por las noches, primero pasaba recuento el funcionario, y tras él iba un preso cerrando los cerrojos, mientras tanto daba tiempo suficiente de pasarse a la celda de trabajo, previamente se dejaba la cama preparada con un bulto como que se estaba acostado, por la mañana la misma operación primero abría las celdas el ordenanza y luego al rato pasaba recuento el funcionario lo que permitía que cada cual estuviera en su lugar.
Estaba claro que la guardia estaba confiada, no habían muchos cacheos, y tenían que jugarse el todo por el todo, demasiada gente lo sabía alguien podría irse de la boca por lo que lo más factible era almacenar la tierra debajo de las camas y dentro de las taquillas.
Por fin se alcanzó el premier recinto, fue una buena noticia tuvieron que ahondar un poco más para poder pasar por debajo, solo les quedaba alcanzar el otro, Cada celda disponía de un grifo, incrustado en la pared un hierro redondo donde iba acoplada una palangana de plástico que ellos utilizaban haciéndole unos agujeros y ataban una fina cuerda a cada extremo lo que permitía que uno fuera extrayendo la tierra y, otro llenara la palangana, otro tirara y la entregaba al exterior, donde se metía en cubos y se transportaba en las celdas llenando todo los huecos de las camas así como las taquillas. Por la noche Luis se comunicaba con el exterior “sus hermanos” con el trasmisor, los días se aproximaban cada día quedaba menos, ya me atrevía a decir, dentro de un par de días creo que ya estaremos preparados para la salida, el túnel tenía una longitud de una trece metros aproximadamente.
-¡Venga Alfonso!, nos toca a nosotros entrar y trabajar duro –Dijo Luis a su compañero, dispuesto a relevar a los que estaban dentro.
-¡Venga salir de ahí, os relevamos! –Apuntó Alfonso
-¿Quien entra ahora? -preguntó Serafín cuando salía poco a poco del agujero
-Tamarit y yo –Contesto Alfonso, estamos frescos para ir comiendo terreno, esto hay que terminarlo cuanto antes…
-Entro yo primero para excavar, y tú vas retirando la tierra. Luego nos turnamos –Susurró Luis
Introdujo la cabeza primero y poco a poco con cuidado para no rasparse la espalda y las costillas se colocaron en el interior sin camiseta alguna porque dentro hacía un calor sofocante. Empezó a extraer tierra golpeando con un escarpe bastante ancho, lo hacía con ganas, solo tenía que pensar en la libertad para obtener fuerzas más de lo normal, se daba prisa en llenar la palangana
-¡Venga Alfonso, tira! –Apuntaba Luis animado
Alfonso tiraba de la cuerda, recogía la palangana llena y la entregaba a los que estaban fuera en la celda, así una y otra vez
¡¡¡Cuidado no hacer ruido!!! ¡Que viene el boquera hacia aquí colocamos la taquilla en su sitio!
Alfonso y Luis sudaban la gota gorda, preocupados esperaban noticias de sus compañeros
-Lo que faltaba –Susurraba Luis
-Será el gordo gilipolla que viene a cotillear –contestó Alfonso
-Ánimo que dentro de unos días estamos en la calle, veras la cara que ponen estos funcionarios –Añadió luis
-¿Entonces Tamarit estas seguro que tendremos ayuda en la calle? –Preguntó Alfonso sudando por el calor sofocante que hacía allí dentro
-Puedes estar seguro, todo el grupo principal que estamos metidos tendremos ayuda –Aseguró Luis
-Me refiero a documentaciones falsas nada más salir –Insistió
-Que yo sepa, y según la información que tengo si claro
-Espero que así sea…
¡¡Ya podéis seguir era el alcahueta!! Nos a pillado jugando al parchis y se ha ido convencido de su labor –Alegó uno de los que estaban en la celda
¡¡Vamos Alfonso va por ti, tira de la cuerda!!
¡Ya puedes tirar ahora tú! –Agregó Alfonso que rebozaba de ilusión -¿Quieres que te releve un poco estarás cansado?
-Lleno unas cuantas más palanganas y hacemos el relevo -sugirió Luis, que empezaba a notar el cansancio en sus brazos a base de picar sin cesar
Al rato le dijo Luis a Alfonso de relevarlo que estaba cansado, cruzarse dentro del túnel no era muy cómodo era estrecho, inclusive para darse la vuelta costaba había que acostumbrase
-¡¡Venga Tamarit, vas a ver lo que es sacar tierra como un topo!! -Exclamó bromeando Alfonso, aunque se le veía con muchas ganas de trabajar duro –Has visto ya puedes tirar de la cuerda
¡Joder macho contigo en un rato estamos en la calle! – Animaba Luis, mientras que el sudor penetraba en los ojos de ambos
-¡¡Ahí va otra vez!! ¡Venga devuélveme la palangana, tenemos que dar ejemplo a los demás compañeros! – Musitaba Alfonso, que debía de estar agotado
¡¡Venga colegas salir que pronto van a tocar recuento!!
Ambos salieron, contentos de haber aportado su grano de arena.
Era difícil mantener la situación. Con el transcurso de los días se iba extendiendo la información, demasiado gente lo sabía, por lo que se debía reforzar el trabajo, todas las celdas de la planta baja estaban llenas de tierra debajo de la cama y en las taquillas, la preocupación aumentaba, así como, por una parte existía el peligro de un chivatazo, por otro el peligro de un inminente cacheo que rutinariamente practicaban en la prisión, eso se convertía en un golpe bajo después de tanto tiempo trabajando e ilusionados. Se trabajaba a toda máquina, sin descansar sólo se dejaba de trabajar cuando tocaban recuento, se estaba pendiente de la hora y del toque de corneta, Luego a trabajar sin descansar turnándose unas veces unos otras veces otros.
Por la noche se conseguía ejecutar los cambios nocturnos ya comentados. Por fin por la mañana se consiguió llegar a los cimientos del segundo recinto, fue pasar por debajo y a partir de ese momento ya estaban excavando en tierra fuera de la prisión, era preciso excavar hacia arriba para llegar a la acera de la calle, esa misma noche Luis notificó al exterior que la fuga iba a producirse al día siguiente, dijo mañana, estaremos en contacto por mediación del transmisor, por la mañana ya se había llegado la hormigón, decidieron abandonar y esperar a primera horas de la noche, como se había acordado tenían preparado una piedra muy gruesa para golpear el hormigón de la acera.
Fue un día muy tenso y emocionante, todos estaban sonrientes se imaginaban todos en la calle…
Todo estaba preparado, antes de entrar en el túnel en la misma celda Luis alargó la antena del transmisor para comunicarse con el exterior, estaban todos preparados, desde fuera le comunicaron a Luis que fueran saliendo y subieran en un furgón que estaba estacionado en frente, Las garritas estaban controladas con una metralleta stein.
Luis dio el aviso ¡Vamos ya! Recogió la antena del transmisor receptor y se metieron dentro del túnel, un compañero anarquista fue el primero en intentar picar el hormigón para reventarlo golpeándolo con la piedra, se cansó de golpear y no pudo conseguirlo, Luis le indicó que le dejara intentarlo a él, aporreo con todas sus fuerzas, nada ni movimiento, el túnel estaba lleno todos en fila india preparados para la salida como estaba previsto. Sudaban mucho, el calor de estar todos apretados ahí dentro y el desespero de no poder conseguir agujerear la parte externa agobiaba todavía más.
Tuvieron que hacer retirada antes del toque de recuento. Al llegar Luis a su celda estiró la antena del transmisor para comunicar la mala noticia y emplazarlo todo para el día siguiente.
Tenía los nervios a flor de piel, le fue totalmente imposible pegar ojo en toda la noche, no asimilaba como habían tenido tanta mala suerte.
Por la mañana tocaron diana, pasaron recuento, repartieron el desayuno y en el momento del relevo de la guardia, entraron las dos plantillas de funcionarios entrantes y salientes para realizar un cacheo en la galería.
Luis no daba crédito de lo que estaba viendo, siempre la mala suerte de compañera. Intentaron hablar con el jefe de Servicio para intentar disuadirles, pero era una pérdida de tiempo. Sabían que la fuerza pública estaba fuera y que los funcionarios lo que hacían era ganar tiempo esperando los antidisturbios.
Luis perdió los papeles llevado por la ira y la rabia, como poseído por el demonio
-¡¡¡No os dais cuenta que estos hijos de putas estan esperando a los antidisturbios!!! –Gritó como un loco
-¡¡¡Fuera de aquí, hijos de puta!!! – dijo Luis encarándose a los funcionarios.
Cogió un recogedor que había por allí cuyo mango era de buen tamaño y fue a por los funcionarios que estaban saliendo de la cancela al ver el asunto mal parado, sus compañero lo secundaron mientras Luis gritaba -¡¡¡Motín!!! ¡¡¡Motín!!! ¡¡¡Vamos a destruir esta puta prisión!!!
Se empezó a tirar colchonetas y taquillas, todo lo que encontraba lo depositaban contra la cancela, le prendieron fuego y Luis arrojó las botellas de butano encima. Desde el centro los funcionarios preocupados por las botellas de butano pudieron apagar el fuego con los extintores. Todo el grupo de los que esperaban fugarse se amotinaron los demás como un rebaño de ovejas se refugiaron en el fondo del patio. Luis salió al patio y destrozó todos los cristales de la garita del funcionario, luego llegó otro compañero
-¡¡¡Tarta, tú por un lado y yo por el otro!!! ¡¡¡Venga todos al tejado!!! Decíamos, y todos amenazados subieron al tejado.
-¡¡¡Hay que destruir esta prisión!!! No paraba de gritar como un loco Luis
Subieron al tejado, entró la fuerza antidisturbios, que empezó a disparar pelotas de goma y botes de humo, los presos les tiraban tejas aunque a Luis le dispararon con balas porque vio como salpicaba la pared a su lado, entró en la cámara que separaba el tejado de las celdas, andaban por los techos de las celdas. Benito ya tenía unos agujeros hechos en los techos de las celdas, Luis le sugirió sacar los colchones y quemar toda la prisión, cosa que hicieron, se dirigieron en la parte central del tejado, Benito iba a prenderle fuego cuando Luis le dijo:
-Espera que coloque el transmisor encima, para que no encuentren nada.
Todo el esqueleto del tejado era de madera, al prender fuego aquello ardía con gran rapidez, tuvieron que bajar por la escalera central pero se encontraban atrapados ya que toda la estructura se venía abajo, siguieron bajando hasta llegar a una puerta que daba al centro, los bomberos abrieron la puerta y los policías los atraparon y a golpes de porra los trasladaron a las americanas.
Luis se sentía defraudado de si mismo, porque fue apresado antes que los demás compañeros que todavía continuaban en el tejado, fue el principal promotor de todo y dejarse atrapar tan pronto era humillante para él.