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El mundo secretos de las lágrimas

 

Capitulo VI

Luis duerme placenteramente inmerso en un sueño que va saltando como lo hacen a veces los recuerdos.
En la pantalla de sus ojos aparece la imagen de Daniele retozando en la vivienda de ésta, luego el enfrentamiento que con su marido tiene, cuando el cornudo pretendía darse a respetar frente a la casa. Su antiguo jefe, sobre el tejado le grita y la intención se hace ver deseando empujarle al vacío.
Su respiración se hace dificultosa cuando la cara de su madre lo llena todo contando detalles del pasado que Luis parece vivir intensamente: Solo tenía su madre unos catorce años cuando Franco dominó España. A ella y a sus dos hermanas conjuntamente con su padre se las llevaron bajo un árbol y les rapan el pelo al cero. Al abuelo lo empujan atado de manos y de un fuerte culatazo le rompen el tabique nasal. Las hijas le limpian la sangre con un pañuelo que siempre conservaron, tal cual, sin lavarlo, a  través de los años como recuerdo del abuso y de la barbarie.
La imagen de la madre cubriendo toda la pantalla de su sueño susurra con dolor: Nos pasearon por el pueblo después de quitarnos lo poco que teníamos. Nos insultaban y nos escupían. Nos daban patadas y, solo esperaban que dijéramos algo ofensivo para dispararnos en la cabeza.
El apodado Rafael el juez denunciaba a capricho con ánimo de venganza. Su esposa gritaba ¡Matarlos a todos que luego ya me mearé sobre sus cadáveres! –Nos llevaron a las tres hermanas a la cárcel de Albalat dells Sorrells y, a los hombres, en la celda de enfrente.
Al abuelo lo sacaban de vez en cuando para interrogarle para dejarlo después tirado sobre el suelo después de cada paliza. Rafael el juez y su hermano David el juez pedían que se nos fusilaran a todos.
La suerte fue que llegaron unas autoridades de Valencia y al ver que solo eran unas niñas decidieron parar la idea de matarlas.
De todas formas la madre permaneció tres años en prisión, por ser diferente, por no pertenecer al bando de los vencedores.
-¡Yo vi como se lo llevaban a fusilar…! ¡Al abuelo! –gritaba la imagen de la madre.

           ¡1.939 y uno de agosto! ¡Enrique Sauri Marti casado con una hermana fue juzgado por consejo de guerra y fusilado el cuatro de noviembre!
Abuelo Tamarit San Andrés. -¡Tu abuelo, Luis –Gritaba la imagen materna –juzgado el 14 de mayo de 1940 y fusilado el trece de julio del mismo año!
¡Mercedes Tamarit Rubio, condenada por “auxilio a la rebelión” a 30 años de reclusión mayor aunque salió en libertad atenuada en julio de 1945!
¡Josefa Tamarit Rubio, condenada por lo mismo a 12 y un día y Felicidad Tamarit Rubio fue condenada por lo mismo a veinte años y excarcelada en libertad condicional en mayo de 1943 ¡Y, Carmen Tamarit Rubio, ingresó en prisión de mujeres en mayo de 1939 por desafección al régimen!
-¡Prisión, dolor! –gritaba la imagen de la madre –Lucha terrible por un trozo de patata, curarse las heridas con zumo de limón. Palizas cada dos por tres y, miedo constante sin haber hecho nada. ¡Nada! ¡Nada!

         La desesperación de los gritos maternos hacía que Luis despertara agobiado sobre el colchón hasta que de un salto impulsivo, como si necesitara salir del sueño, se queda sentado sobre la cama sudando y jadeando esforzándose por recuperar la calma-
-¡Dios Santo! Cuanto dolor heredado –susurraba Luis mientras se secaba el sudor de la frente con una esquina de la sabana –cuanta miseria humana… Cuanta rabia acumulada flotando sobre el pantano de mi mente -insistía el joven preso aún del efecto archivado, tal vez de por vida en algún lugar de su cerebro herido -¿Cómo voy a recuperar la paz robada en todo mi entorno a través de todos los tiempos? –Se preguntaba en un hilo de voz -¿Cómo me deshago de tanto veneno inyectado a la fuerza, en mi, y en todo?...¡¡¡Como, como conseguiré el estatus que por ley divina me corresponde después de tantas cosas…que más me esperará!!!-
Me levantaré y saldré por ver si me encuentro a mi mismo. Tengo la necesidad imperiosa de tener una charla profunda conmigo mismo para intentar convencerme de ese algo que aún no domino, ni entiendo ni… creo que entenderé jamás.

                                                  ……………………………………

Las tribus que acompañaron a Moisés en el éxodo de Egipto se asentaron, como dice la Biblia, en las tierras de Madian, donde había un monte Sagrado llamado el Orbe-Sinaí, donde Yahuéh se presenta por vez primera. Allí residían otras tribus hebreas mucho más numerosas, pero culturalmente inferiores. De todas las tribus que acompañaban a Moisés destaca la de Levi, que probablemente serían los parientes y el séquito de procedencia egipcia que le acompañó en su aventura, a juzgar por la cantidad de raíces egipcias que todavía quedan en los apellidos de los descendientes de aquellos primitivos levitas. Esta tribu operaba como cuerpo de seguridad personal de Moisés y como casta sacerdotal que ostentaba el monopolio del ejercicio de los ritos y la custodia del Tabernáculo y el arca de la alianza. Esta podría ser otra prueba que confirmará la tesis del Moisés como iniciales egipcio de Atón.
Históricamente, Yahuéh es un dios primitivo, volcánico, cruel, patriarcal, celoso y vengativo, que era adorado por las tribus madianitas de Gadesh, un oasis situado al sur de Palestina, entre la península del Sinaí y Arabia.
De cómo dios menor y provinciano, con una teología bárbara de sacrificios de sangre y tiranización absoluta de sus fieles, logra vencer a los dioses egipcios y con ellos a su pueblo, con faraón y ejercito incluido, es una de las grandes incógnitas de ésta historia. Como pronunciar el nombre de dios era un antiquísimo tabú, tal vez proveniente de la misteriosa escuela de ON, dedicada al dios Atón, se translitera el nombre, y en lugar de Yahuéh se viene a decir Adonai.
En la incertidumbre el hombre camina a ciegas, sin ser capaz de distinguir los infinitos matices que unen los mundos extremos donde habita. Limitado por el tiempo y el espacio no alcanza a comprender la totalidad de la Existencia, la infinitud de la vida, la eternidad de lo absoluto. El instinto de perfección es la respuesta implícita de todas las criaturas para ampliar su nivel de conciencia, en el interminable viaje hacia Dios, independientemente de cómo se le vea, se le sienta, o se le identifique… además de cómo se le llame.

 

   

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