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El mundo secretos de las lágrimas

 

Capitulo VIII

Luis llevaba saliendo dos meses con una chica. Por la noche se acostaba con Santi y por el día se veía con Ángeles que era como se llamaba la muchacha.
Vivía ésta en un pueblo cercano a Valencia. Era trabajadora, y muy astuta, no tardó en sospechar la profesión de su novio.

-Ten cuidado con Rafael –advirtió –Por una parte te envidia y por otra te manipula. Luis escuchaba sin decir nada. De alguna forma parecía haber captado que cuanto le decía la chica era verdad. Que todo había empezado como un juego, y por necesidad pero que aquello, entendía, no podía acabar bien.
Ángeles ponía énfasis en cuanto decía porque su intención era la de casarse con Luis.
Lo llevó al pueblo y les presentó a sus padres pero, la realidad era que ella no le atraía lo suficiente como para casarse con ella.

Solo tenía que pensar en lo ocurrido en la comisaría de Lorca para entender que tenía que dar marcha atrás. Que Ángeles tenía razón pero a pesar de todo no podía empezar de nuevo cometiendo otro error, casándose con la persona equivocada.
-Si te cogen te pudrirás en la cárcel –razonaba Ángeles –Por otra parte tu amigo, no se porque pero siento que te va ha traicionar y te perjudicará –insistía –Recapacita, Luis. Me caes muy bien y te cogí cariño. Casémonos, Luis… casémonos y hagamos una familia normal. Así, sin más.
-Eres una buena chica, Ángeles –musitó Luis –Te mereces a un buen chico… Yo no me siento preparado aún para formar una familia… Antes tengo que ver que hago con mi vida -¡Pues ponerte a trabajar! –Dijo ella segura de si misma.
-No es fácil, Ángeles, No es tan fácil.
-Lo será, si tú quieres –Insiste.
-¡Que sabes tu! –Exclamó pensativo -¿Qué sabrás, tu…? Mira, escúchame. Voy a intentar algo que… ¡Bueno, algo! Si lo consigo vuelvo a verte, sino lo mejor para ti, y para mi, será dejarlo así como está –Dijo Luis sincero consigo mismo y se fue sin mirarla como si las verdades que el conocía y, que Ángeles parecía haber despertado le pincharon por dentro.
Tendría que reencontrarse con el Luis de hacía demasiado tiempo. Con el niño, aunque al mismo tiempo tendría que ser capaz de barrer de su cerebro cuanto escuchó de sus familiares del pasado familiar y, cuanto el mismo había vivido. Tendría que vencerse a si mismo y esa realidad sentía que le iba a ser muy difícil.

                                                                                               La idea de retirarse y de ponerse a trabajar como había hecho en algún momento de su vida le invadió día a día. La relación con Rafael B.C. comenzó a enfriarse, algo era algo pero, no era suficiente. Sentía que llevaba demasiado tiempo jugando con fuego y que en cualquier momento se podría quemar. Ya no soportaba hacer de taxista para Rafael ni jugar a su juego.
-Sigue solo Rafael –le había dicho –Se que no lo entenderás, pero yo he de hacer algo para rescatarme a mi mismo de este infierno en el que me he metido. Coge el TALGO y no me pidas mas que te lleve a un sitio o a otro… Procura entenderme, yo no quiero ser como tú, ni como soy yo ahora. Quiero dar marcha atrás –le había dicho.             

 

                                                                                                                                              
   

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